Abrí los ojos y vi a Gael sentado a mi lado, con mi mano encima de la suya.
- Al fín despiertas.- me dijo algo asustado.
-¿Qué me ha pasado?- le pregunté.
- Te desmayaste al ver a Lucy. Según el médico fue un bajón de azúcar.-
-¿Lucy?¿Quién es Lucy?-
-Tu mejor amiga..-
-No tengo mejor amiga,¿y tú quien eres?-
-Si que tienes, se llama Lucy. Yo, soy Gael, tu novio.-
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al oir aquella palabra definiendo lo que él era para mí. Novios.
- Lo siento, no te conozco de nada.-
-¿Enserio que no te acuerdas de mí?- dijo con los ojos rallados.
-Claro que sí bobo, ¿quien se puede olvidar de alguien como tú?-
-Eres muy mala.- dijo algo "enfadado".
- Ya, pero igualmente me quieres.-
-Quererte es poco princesa.-
-¿Princesa?- pregunté algo desconcertada.
- Sí, eres mi princesa, pero sólo si tu también quieres.-
-No, no quiero ser princesa de nadie aún. Déjame ser libre por un tiempo.-
-Te daré todo el que quieras.-
Su mirada pareció entristecerse, ya ni me miraba a los ojos tanto como antes. No quiero ir rápido y estropearlo todo, paso a paso mejor.
Alguien tocó la puerta y abrió, era el médico. Pasó dentro y me revisó.
- Parece que ya todo vuelve a la normalidad Señorita Hartock. Si vuelve a sentirse mareada o algo parecido, pase por resepción y pregunte por mí.-
-Muchas gracias doctor, lo haré en tal caso.-
- Bueno, ¿podría haceros una preguntilla?-
-Por supuesto, adelante.- le dije yo.
-¿A quién teneis en la UCI?-
-Lucy Sulliban.- le respondí.
-Vaya..-
-¿Le ha pasado algo doctor?-
-No, para nada, recuperará la conciencia en estos días, pero nos ha surgido un pequeño percance.-
-Dígame porfavor.-
- Hemos tenido dos opciones; dejar que coja conciencia, o prolongarle el coma y que muera.-
-Suponiendo que ha elegido la parte en la que vive, ¿que consecuencias tiene?-
-Resulta que si durante unos dos o tres meses no podrá caminar y tendrá que estar en una silla de ruedas. Pero, si durante esos 2 o 3 meses alguna de sus piernas no reacciona, su cuerpo irá perdiendo movilidad hasta que el último músculo de su cuerpo se pare.-
-¿No se puede hacer nada para evitarlo?-
-No, es algo irremediable, por eso queremos que no pase lo peor.-
- Ni vosotros ni nosotros, todos queremos que sea feliz.-
-Si. Bueno Sñrita. Hartock, le hemos traido esta silla para que vaya más cómoda y no haga esfuerzo durante lo que queda de tarde/noche.-
- Muchas gracias doctor, pero prefiero ir caminando.-
- Alisson, ve en la silla, no esfuerces el cuerpo.- dijo Gael después de un rato sin hablar.
- Estoy de acuerdo con su compañero.-añadió el doctor.
Cuatro ojos me miraban para ver que eleción tomaba. Para no llevarles la contraria, decidí subirme a la silla. El doctor invitó a Gael a conducirme hasta la habitación de Lucy. Cogió los mangos de la silla y empezó a desplazarme por aquel largo pasillo, dejándo atrás al doctor.
Aparte del silencio que llenaba aquellos grandes pasillos, había un silencio aún más incómodo. El silencio de dos corazones enamorados. No lo soportaba. Como siempre, rompí el silencio.
-¿Sigue vacante el puesto de princesa?-
-No sé si hay plazas, y menos alguien interesante para ocupar el puesto.- respondió seco.
-Ah, me hubiese gustado ocupar ese lugar en el corazón de alguien a quien tanto amo.-
- A mí me hubiese gustado que a quien tanto amo, me dijese las cosas en el momento en el que se las digo, no cuando estoy "enfadado".-
- A quien tanto amas le pasan muchas cosas por la cabeza, y sobre todo quiere lo mejor y que nada pueda separarnos de nuevo.-
-Yo tampoco quiero separarme de ella, pero con las tonterías estas me hace dudar de que me quiera.- tras hablar, pulsó el botón del ascensor.
-Lo sé, pero sabes de sobra que ella te ama tanto o más de lo que te imaginas, y quiere ser junto a tí todo lo que le propongas.-
El ascensor llegó y al abrirse las puertas entramos.
Pulsé el número 6.
- Alisson, te amo muchísimo, y eso nadie lo va a cambiar.-
La puerta se abrió tras avisar que habíamos llegado a la "Planta 6, abriendo puertas".
Al salir, Gael paró y se puso de cuclillas frente a mí.
- Eres lo mejor que tengo, eres todo lo que quiero y no creo que otra consiga ser todo lo que tu eres para mí.-
Sus ojos brillaban más que nunca, eran preciosos.
- Me dejas sin palabras, eres mi vida ¿vale?-
- Me gusta dejarte sin palabras para poder hacer esto.-
Acercó su boca a la mía y una vez más me dejó sin aliento con aquel beso. Una sonrisa se me escapó y paramos de besarnos.
- ¿Porqué sonries?-preguntó.
- Porque tengo al chico perfecto a mi lado.-
-No exageres.-
- Soy sincera.-
-Por eso me gustas tanto.-
Al escuchar algunos pasos por el pasillo se levantó a toda prisa y fuimos por el cuarto pasillo como la última vez. Me quedé con ganas de besarle de nuevo.
Llegamos rápido a la habitación de Lucy. Tocamos la puerta, y allí nos abrió Tonya.
- Pasad, ¿que tal estás Alisson?-
-Bien, sólo fue un bajón de azúcar.-
-Me alegro de que estés bien.-
- Gracias- le dije educadamente.
- No tienes muy buena cara Tonya.- dijo Gael.
- No, llevo sin dormir desde anoche, me preocupa.- dijo mirando a Lucy.
-Pues, esta noche nos quedamos nosotros, vé a casa y descansa, mañana nos vemos.- dijo él.
- No puedo dejarla aquí.-
- Estaremos con ella, tú vete tranquila, si pasa algo, te llamaremos.-
-Está bien pero..- dijo buscando excusa.- Gracias.- una sonrisa brotó de su cara.
- De nada.- respondímos los dos al unísono.
Cogió el bolso y se fué, algo preocupada, pero fue a casa. Nos quedamos sólos en la habitación con Lucy. Estubimos un buen rato biendo la tele. Miré el reloj, era tarde y yo al menos tenía sueño. Gael me llevó a su lado, ya que se hiba a sentar en un sofá algo más amplio que había al fondo de la habitación. Me cerré los ojos y me apoyé encima suya. Me cogió la mano.
- Te quiero.- fué lo último que le oí decir.
A pesar de que tenía sueño, él se durmió antes que yo. En cambio, mi cabeza parecía que hiba a explotar. Una voz me llamó.
- Alisson...-